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DESAFÍOS DEL SIGLO XXI

En la conservación de los bienes culturales

 

Los desafíos que presenta la conservación de los bienes culturales nos deben llevar a pensar en las oportunidades que exponencialmente se abren con el paso de los años. Algunas de éstas son: la mayor interacción entre diferentes personas con diversos puntos de vista sobre los valores culturales que detentan sus bienes, en las posibilidades de un diálogo positivo y constructivo a partir de las semejanzas y diferencias, además de la generación de nuevos conocimientos e intervenciones técnicas de excelencia.

En el siguiente texto se encontrará una lluvia de ideas en torno a los múltiples aspectos que circunscriben la conservación del patrimonio cultural en México, y cuya exposición pretende sumergir al lector en este mundo complejo, cambiante y especializado.

En este sentido, llevar nuestro esquema de pensamiento a que las instituciones y por lo tanto las personas, son portadoras conscientes de que su acción de conservación no se limita a intervenir objetos, puesto que, la materialización de los bienes culturales también conlleva un mensaje del ser humano, y esto otorga un significado y sentido a la propia conservación de los bienes culturales.

La vocación, mística y conocimientos técnicos y académicos, aspectos que están presentes cuando se conserva el patrimonio cultural y natural, nos deben conducir a transitar de la especificidad y especialidad a universos más generales, y viceversa. Es decir, - una intervención puntual en un bien cultural- con características únicas por los materiales que lo constituyen, por su técnica de manufactura, época, tipo de objeto, entorno, autor y significado -, se debe obligadamente inscribir dicha intervención en su dimensión social, económica, histórica, legal, estética, política, a nivel nacional y mundial.

Integrar corrientes de opinión, conductas, procedimientos, formas de pensar a escala mundial nos han dado las pautas para establecer foros y Convenciones de carácter internacional. La elaboración y aplicación de estos instrumentos legales nos ponen ante el ejercicio de lograr consensos, entablar negociaciones, establecer políticas y líneas de acción, desarrollar procesos creativos y novedosos dentro de una estrategia general. Una mayor interacción entre los países provee una retroalimentación y nos amplía la visión sobre el patrimonio. Trabajar a voz unísona en pro de la conservación nos acrecienta las posibilidades de éxito.

La conservación del patrimonio cultural nos compromete y responsabiliza de promulgar leyes más justas y acordes a una realidad cambiante. Así, la conservación debe estar cobijada por leyes que conduzcan al mejoramiento de las instituciones federales y a articular a los tres niveles de gobierno federal, estatal y municipal en una actuación óptima.

Una revisión cuidada sobre los criterios de intervención en los bienes culturales, nos debe comprometer a formular normativas y a vincular a las diferentes instancias con competencias en materia de conservación de los bienes culturales. Tales son los casos de establecer que solamente personal altamente calificado pueda hacerse cargo de la ejecución de trabajos y contar con esquemas colegiados para la toma de decisiones, son aspectos apremiantes.

Sumados a la inquietud de algunos especialistas, - acerca de la necesidad de realizar estudios de impacto social como un requisito para la puesta en marcha los proyectos de restauración y uso o disfrute de los bienes culturales -, consideramos necesario no sólo limitarnos a los estudios de ésta índole, si no igualmente ampliarnos a estudios de impacto económico, político, ambiental y turístico. Es indispensable prever todos aquellos aspectos que serían "tocados" dentro de una comunidad, intencionalmente o no al ejecutar un proyecto de conservación del patrimonio cultural. Para ello, es requisito instrumentar metolodologías y apropiarse de las herramientas tecnológicas existentes. Para el caso existen programas tecnológicos altamente desarrollados como simuladores, cuya aplicación sería de gran utilidad como herramienta para lograr un alto grado de planificación requerido previamente a la ejecución de un proyecto.

Hacer en México del pasado, historia, tradiciones, costumbres, conocimientos y habilidades un potencial, para dar solución a las problemáticas existentes en tanto la conservación del patrimonio. Volver los ojos, y reconocer en nuestro amplio bagaje cultural: materiales, prácticas, técnicas e individuos con sus destrezas y habilidades, nos permitiría avanzar en la generación de nuevas metodologías y generar otros posibles conocimientos, sin que ello represente obligadamente el estar abierto al empleo de técnicas o materiales industrializados, pero actuar bajo los esquemas y realidades del país.

Un aspecto que debe estudiarse y formar parte del modus operandi del restaurador, es la adecuada apropiación de la más alta tecnología utilizada para diversos fines, aplicable en diferentes campos de la conservación de los bienes culturales. Hacer de ella una herramienta de trabajo con el objeto de hermanar las bondades de la modernidad y la conservación.

México, siempre amenazado por los reclamos de la naturaleza, que han ocasionado un sin número de desastres naturales, nos orilla a buscar y actuar ante la emergencia, lo que hace que cobren vida una sociedad más organizada, instituciones más fortalecidas; así operar bajo esquemas de planeación eficientes para adelantarnos al desastre y mitigar los daños en las personas y el patrimonio.

A la fecha las instituciones federales operan con estructuras verticales, el reto que se presenta es operar con estructuras más horizontales y asumiendo la corresponsabilidad en la toma de decisiones. Una adecuada gestión del patrimonio, implica reconocer que éste es un elemento distintivo y diferenciador, y que es muy fácil transformarlo en foco de atracción y en objeto de encuentro. La clave está en encontrar la fórmula del equilibrio entre conservación y uso. En otras palabras, se busca que la posibilidad de una gestión integral del patrimonio cultural y natural - además del reto de la conservación-, conlleve a encontrar sus mejores usos, sin menoscabo de su preservación ni su valorización social.

La generación de recursos económicos y su administración deben concebirse bajo de novedosos sistemas: a través de financiamientos mixtos y con dinámicas de recuperación y autofinanciamiento. Operar con una mentalidad empresarial -costo/beneficio- bajo proyectos claros, debidamente jerarquizados y previamente consensuados por las instancias competentes. Así también operar bajo administraciones de las dependencias más ágiles y abiertas dentro de la normatividad respectiva.

En otro orden de ideas, la educación es fundamental en cualquier camino a recorrer. Algunas de las interrogantes que desde tiempo atrás tienen vigencia y orientan el desarrollo de los programas de formación son las siguientes: ¿Qué papel juega la educación en la conservación del patrimonio?, ¿ A través de la formación académica se capacita adecuadamente a los profesionales, ¿Mediante procesos educativos no formales es posible generar conciencia en la sociedad para lograr una corresponsabilidad en la tarea de preservar el legado cultural?

Al reflexionar en torno a estos cuestionamientos podemos establecer como tesis dos puntos fundamentales. Para ser efectiva la labor de los restauradores debe rebasar los aspectos puramente técnicos de ejecución de procesos en los bienes deteriorados, además la conservación del patrimonio no es tarea exclusiva de los profesionales formados ex professo, ni tampoco debe realizarse únicamente en el ámbito institucional. Estos planteamientos obligan a transformar los sistemas de educación tradicionales en dirección a nuevos métodos, líneas de trabajo y sobre todo, la orientación de los programas educativos adecuados hacia diferentes receptores. Valorar y reforzar una mayor conciencia de que la conservación del patrimonio cultural implica investigación, habilidad manual, conocimientos, administración, gestión, ética y por demás, un nivel de pensamiento para la interpretación de datos y asumir una responsabilidad para la toma de decisiones.

En este mismo sentido está fortalecer la investigación. La conservación del patrimonio requiere de la armónica integración de varias áreas del conocimiento que se articulan para la consecución de un objetivo común. Fortalecer la investigación desde diversas perspectivas es un camino a seguir en temas de teoría, metodología, ciencia aplicada, antropología, gestión, historia y estética, entre otros.

Una necesidad apremiante es la difusión de la restauración, tanto hacia públicos especializados como para el común de las personas de la sociedad. Es una obligación profesional que se socialice, a través de los diferentes medios de comunicación, la compleja y fascinante labor que implica la conservación del patrimonio.

Finalmente, la defensa del patrimonio nos obliga a inscribirnos en la magnitud mundial en la que vivimos hoy. Ya no es posible abordar un aspecto de nuestro quehacer de manera aislada, puessabemos que todo tiene una correlación e integración necesarias.

Hacer valer la conservación en su papel estratégico es claramente una oportunidad de desarrollo. Proyectar nuestras acciones persiguiendo efectos multiplicadores debe ser una tarea habitual y desafiante. No se trata solamente de conservar el patrimonio, se trata de conocerlo mejor, de lograr una mayor apropiación del mismo por parte de la sociedad, que sea un recurso educativo y rentable, de acercar a diferentes públicos y usurarios de manera que sea recreado, que sea una fuente de motivación, y de vivencia personal y colectiva. Una acción de conservación debe visualizarse a partir de sus múltiples impactos.

El patrimonio cultural debe ser un recurso vigente en la vida cotidiana de los pueblos. Cómo incorporarlo, es la tarea más preciada que nos ocupa.

Luz de Lourdes Herbert

 


Comentarios: catedraunesco@ucol.mx
Universidad de Colima