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Los
desafíos que presenta la conservación
de los bienes culturales nos deben llevar a pensar
en las oportunidades que exponencialmente se abren
con el paso de los años. Algunas de éstas
son: la mayor interacción entre diferentes
personas con diversos puntos de vista sobre los valores
culturales que detentan sus bienes, en las posibilidades
de un diálogo positivo y constructivo a partir
de las semejanzas y diferencias, además de
la generación de nuevos conocimientos e intervenciones
técnicas de excelencia.
En el siguiente texto se encontrará una lluvia
de ideas en torno a los múltiples aspectos
que circunscriben la conservación del patrimonio
cultural en México, y cuya exposición
pretende sumergir al lector en este mundo complejo,
cambiante y especializado.
En
este sentido, llevar nuestro esquema de pensamiento
a que las instituciones y por lo tanto las personas,
son portadoras conscientes de que su acción
de conservación no se limita a intervenir objetos,
puesto que, la materialización de los bienes
culturales también conlleva un mensaje del
ser humano, y esto otorga un significado y sentido
a la propia conservación de los bienes culturales.
La
vocación, mística y conocimientos técnicos
y académicos, aspectos que están presentes
cuando se conserva el patrimonio cultural y natural,
nos deben conducir a transitar de la especificidad
y especialidad a universos más generales, y
viceversa. Es decir, - una intervención puntual
en un bien cultural- con características únicas
por los materiales que lo constituyen, por su técnica
de manufactura, época, tipo de objeto, entorno,
autor y significado -, se debe obligadamente inscribir
dicha intervención en su dimensión social,
económica, histórica, legal, estética,
política, a nivel nacional y mundial.
Integrar
corrientes de opinión, conductas, procedimientos,
formas de pensar a escala mundial nos han dado las
pautas para establecer foros y Convenciones de carácter
internacional. La elaboración y aplicación
de estos instrumentos legales nos ponen ante el ejercicio
de lograr consensos, entablar negociaciones, establecer
políticas y líneas de acción,
desarrollar procesos creativos y novedosos dentro
de una estrategia general. Una mayor interacción
entre los países provee una retroalimentación
y nos amplía la visión sobre el patrimonio.
Trabajar a voz unísona en pro de la conservación
nos acrecienta las posibilidades de éxito.
La
conservación del patrimonio cultural nos compromete
y responsabiliza de promulgar leyes más justas
y acordes a una realidad cambiante. Así, la
conservación debe estar cobijada por leyes
que conduzcan al mejoramiento de las instituciones
federales y a articular a los tres niveles de gobierno
federal, estatal y municipal en una actuación
óptima.
Una
revisión cuidada sobre los criterios de intervención
en los bienes culturales, nos debe comprometer a formular
normativas y a vincular a las diferentes instancias
con competencias en materia de conservación
de los bienes culturales. Tales son los casos de establecer
que solamente personal altamente calificado pueda
hacerse cargo de la ejecución de trabajos y
contar con esquemas colegiados para la toma de decisiones,
son aspectos apremiantes.
Sumados
a la inquietud de algunos especialistas, - acerca
de la necesidad de realizar estudios de impacto social
como un requisito para la puesta en marcha los proyectos
de restauración y uso o disfrute de los bienes
culturales -, consideramos necesario no sólo
limitarnos a los estudios de ésta índole,
si no igualmente ampliarnos a estudios de impacto
económico, político, ambiental y turístico.
Es indispensable prever todos aquellos aspectos que
serían "tocados" dentro de una comunidad,
intencionalmente o no al ejecutar un proyecto de conservación
del patrimonio cultural. Para ello, es requisito instrumentar
metolodologías y apropiarse de las herramientas
tecnológicas existentes. Para el caso existen
programas tecnológicos altamente desarrollados
como simuladores, cuya aplicación sería
de gran utilidad como herramienta para lograr un alto
grado de planificación requerido previamente
a la ejecución de un proyecto.
Hacer
en México del pasado, historia, tradiciones,
costumbres, conocimientos y habilidades un potencial,
para dar solución a las problemáticas
existentes en tanto la conservación del patrimonio.
Volver los ojos, y reconocer en nuestro amplio bagaje
cultural: materiales, prácticas, técnicas
e individuos con sus destrezas y habilidades, nos
permitiría avanzar en la generación
de nuevas metodologías y generar otros posibles
conocimientos, sin que ello represente obligadamente
el estar abierto al empleo de técnicas o materiales
industrializados, pero actuar bajo los esquemas y
realidades del país.
Un
aspecto que debe estudiarse y formar parte del modus
operandi del restaurador, es la adecuada apropiación
de la más alta tecnología utilizada
para diversos fines, aplicable en diferentes campos
de la conservación de los bienes culturales.
Hacer de ella una herramienta de trabajo con el objeto
de hermanar las bondades de la modernidad y la conservación.
México,
siempre amenazado por los reclamos de la naturaleza,
que han ocasionado un sin número de desastres
naturales, nos orilla a buscar y actuar ante la emergencia,
lo que hace que cobren vida una sociedad más
organizada, instituciones más fortalecidas;
así operar bajo esquemas de planeación
eficientes para adelantarnos al desastre y mitigar
los daños en las personas y el patrimonio.
A
la fecha las instituciones federales operan con estructuras
verticales, el reto que se presenta es operar con
estructuras más horizontales y asumiendo la
corresponsabilidad en la toma de decisiones. Una adecuada
gestión del patrimonio, implica reconocer que
éste es un elemento distintivo y diferenciador,
y que es muy fácil transformarlo en foco de
atracción y en objeto de encuentro. La clave
está en encontrar la fórmula del equilibrio
entre conservación y uso. En otras palabras,
se busca que la posibilidad de una gestión
integral del patrimonio cultural y natural - además
del reto de la conservación-, conlleve a encontrar
sus mejores usos, sin menoscabo de su preservación
ni su valorización social.
La
generación de recursos económicos y
su administración deben concebirse bajo de
novedosos sistemas: a través de financiamientos
mixtos y con dinámicas de recuperación
y autofinanciamiento. Operar con una mentalidad empresarial
-costo/beneficio- bajo proyectos claros, debidamente
jerarquizados y previamente consensuados por las instancias
competentes. Así también operar bajo
administraciones de las dependencias más ágiles
y abiertas dentro de la normatividad respectiva.
En
otro orden de ideas, la educación es fundamental
en cualquier camino a recorrer. Algunas de las interrogantes
que desde tiempo atrás tienen vigencia y orientan
el desarrollo de los programas de formación
son las siguientes: ¿Qué papel juega
la educación en la conservación del
patrimonio?, ¿ A través de la formación
académica se capacita adecuadamente a los profesionales,
¿Mediante procesos educativos no formales es
posible generar conciencia en la sociedad para lograr
una corresponsabilidad en la tarea de preservar el
legado cultural?
Al
reflexionar en torno a estos cuestionamientos podemos
establecer como tesis dos puntos fundamentales. Para
ser efectiva la labor de los restauradores debe rebasar
los aspectos puramente técnicos de ejecución
de procesos en los bienes deteriorados, además
la conservación del patrimonio no es tarea
exclusiva de los profesionales formados ex professo,
ni tampoco debe realizarse únicamente en el
ámbito institucional. Estos planteamientos
obligan a transformar los sistemas de educación
tradicionales en dirección a nuevos métodos,
líneas de trabajo y sobre todo, la orientación
de los programas educativos adecuados hacia diferentes
receptores. Valorar y reforzar una mayor conciencia
de que la conservación del patrimonio cultural
implica investigación, habilidad manual, conocimientos,
administración, gestión, ética
y por demás, un nivel de pensamiento para la
interpretación de datos y asumir una responsabilidad
para la toma de decisiones.
En
este mismo sentido está fortalecer la investigación.
La conservación del patrimonio requiere de
la armónica integración de varias áreas
del conocimiento que se articulan para la consecución
de un objetivo común. Fortalecer la investigación
desde diversas perspectivas es un camino a seguir
en temas de teoría, metodología, ciencia
aplicada, antropología, gestión, historia
y estética, entre otros.
Una
necesidad apremiante es la difusión de la restauración,
tanto hacia públicos especializados como para
el común de las personas de la sociedad. Es
una obligación profesional que se socialice,
a través de los diferentes medios de comunicación,
la compleja y fascinante labor que implica la conservación
del patrimonio.
Finalmente,
la defensa del patrimonio nos obliga a inscribirnos
en la magnitud mundial en la que vivimos hoy. Ya no
es posible abordar un aspecto de nuestro quehacer
de manera aislada, puessabemos que todo tiene una
correlación e integración necesarias.
Hacer
valer la conservación en su papel estratégico
es claramente una oportunidad de desarrollo. Proyectar
nuestras acciones persiguiendo efectos multiplicadores
debe ser una tarea habitual y desafiante. No se trata
solamente de conservar el patrimonio, se trata de
conocerlo mejor, de lograr una mayor apropiación
del mismo por parte de la sociedad, que sea un recurso
educativo y rentable, de acercar a diferentes públicos
y usurarios de manera que sea recreado, que sea una
fuente de motivación, y de vivencia personal
y colectiva. Una acción de conservación
debe visualizarse a partir de sus múltiples
impactos.
El
patrimonio cultural debe ser un recurso vigente en
la vida cotidiana de los pueblos. Cómo incorporarlo,
es la tarea más preciada que nos ocupa.
Luz
de Lourdes Herbert
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